miércoles, 3 de febrero de 2010

Te amo... ¿se entiende?

Camine muy lejos, camine en el desierto...
Me sentia vacía, me sentía sin vida... sin embargo camine y camine... y al final lo encontré...
Me costó demasiado dar con él...
Al principio, no quería nada... sólo sentarme y esperar que la muerte me llevará, o simplemente dormir eternamente... no quería nada más que eso...
Sin embargo, comenzé a sentir que una luz me iluminaba, muy a lo lejos, demasiado quizás... muchas luces me llegaban esa tarde, pero esa era especial, las otras... las veia... pero esa... esa me generaba curiosidad... y me paré y camine, tropezé muchas veces... pero al final llegé.
Llegé a un lugar sereno, un lugar tranquilo y aparentemente normal... pero sólo aparentemente.
Me senté y miré... y era un lugar hermoso... simplemente hermoso.
Paso un tiempo... unos minutos, segundos... o quizás fueron horas...
Comenzé a sentir la necesidad de mirar más allá... de descubrir que lo hacía tan enormemente bello y perfecto.
Y ví, vi la luz misma... sus colores, la gran cantidad de colores que contenía, siendo que antes sólo sentía que iluminaba...
Vi lo verde del prado, ese verde real, reluciente...
cáda flor plantada en él, sus colores, sus aromas, eran hermosas...
Vi también un árbol, un pequeño árbol, lo ví y sentí algo extraño, algo inexplicable, una necesidad de que creciera y se hiciera enorme y bello, más bello de lo que era...
Y vi, muchas cosas más, cosas hermosas, imagina... lo más hermoso que existe... eso vi aí...
Oí... oi... lo más hermoso... sentí las notas en mis oídos... era una sensación inexplicablemente fantástica... las podía tocar... acariciar... leer...
Luego sentí, alegría... felicidad... me encantaba ese lugar... donde inexplicablemente había llegado... sólo mi coraje y ganas de vivir recuperadas me llevaron aí... lugar... del cuál por ningún motívo quería salir...
Lo intentaron... trataron de sacarme... sentí miedo en algunos momentos... pero no quería simplemente no quería salir... facil no sería...
Miles de fuerzás estaban en mi contra... y a pesar de no querer salir... me resigné a esconderme... y permanecer en absoluto silencio.
Muchos días pasaron... y ya me sentía cómoda... las horas pasaban y cada vez era menos silenciosa... en mi descuido cada vez me escondía menos en ese territorio... algo extraño comenzaba a suceder... ese lugar ya no me rechazaba... ya no me pretendia expulsar y tampoco queria expulsarme... me sentí acogida... protegida... podía correr y nada me lo impediría... en ese momento... en ese instante sentí... felicidad... fue en ese momento cuando sentí amor...
pero no era un amor cualquiera... no un amor que te dañaba pues solo lo entregabas y te desgastabas... no...sentí amor recíproco... amor mutuo... amor compartido... amor correspondido.
Yo amaba ese lugar tanto como él me amaba a mi.

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